Nace el lenguaje indómito,
traspapelado de la bazofia invasora,
luceros enormes como barcos
brotan desde mi corazón
junto al weichafe
encendido de rabia y dolor,
¡ Marrichiwew ¡
Hijos de leftraru …
Beso la Ñuque cuyen
y las estrellas que fuimos pariendo
cubren la tierra entera
y el wallontu mapu
en la noche mas larga
del pueblo hecho guerrero
para defender
la sangre del ancestro…
Florece como el canelo
Pero tiene la fuerza indómita del lavquenche
cuando suena el kultrun, la trutruka
y el trompe
y cuando la tierra lo cobija
desde el lakutun,
¡recuperar territorio, cultura, e identidad!
¡Marrichiwew ¡
Se agota la paciencia
Al sentir el grito de mi gente,
el de los arboles arrancados de cuajo,
el de los ríos envenenados,
los pajaritos despedazados
en su canto,
los animales asustados
y muertos por la barbarie..
y esa grieta
abierta con burla y odio
a la tierra,
el surco de los 200 años,
¡ el surco sanguinario
de 500 años ¡
no caben en sus estrechos corazones
ni en sus avaras mentes también estrechas,
ni en sus espíritus contaminados,
ni en todo leufú ,
los profundos lagos
o en las centrales del huinca malévolo
las lagrimas de la sangre azotada,
Cullén de mis hermanos,
Que hacen la sed insaciable
De nuestra justicia…
¡Marrichiwew ¡
(Marcelo Valdés)




