
Un cielo nublado me ha enseñado que mi destino pende de un capricho esperando a ser disuelto.
Y una lluvia espesa me ha mostrado que eres milagro hecha realidad.
No son necesario estrofas hermosas, por que eres la hermosura vuelta estrofa.
Todas las estrellas no alcanzan a saldar mi deuda por haberte contemplado solo un instante.
El viento disuelve mis fantasías para crear mi agonía, mi delirio rasga mi mente y día a día borra mis recuerdos para nunca soñarte.
La esencia que emana de tus ojos se mezcla con el éter de tu sinceridad para crear el elixir de mi salvación, y en tus labios yace el aroma del misterio que me incita a descubrirte.
Y de nuevo a la insidia de mi camino, que me lleva a mi final, y de vuelta a conquistar a la penumbra, a la frigidez, a la soledad, esa eterna compañera que tanto me ha enseñado, que noche tras noche acaricia mi vació, que no habla, solo permanece callada y ausente.
A final de cuentas historias distintas, vidas distantes, sentimientos que nunca se entrelazan, pasajes donde el protagonista es el contraste, y el alma solo visualiza, y callada se queda, y las cenizas del corazón viajan a ninguna parte, en donde la ambivalencia destruye y la omnipotencia pretende amar.
De nuevo al principio, solo amigos, sol un cielo, solo una lluvia, sin estrellas, sin mí.