Calleron los silencios rotos
al fondo de la noche.
Explosivo coctail, de sexo, amor y...
drogas.
Nacer por nacer...
a cada espasmo vigilante del infarto,
en carrera suicida de paranoias y...
borracheras.
Despues...
vino el abismo, la sequedad,
secandote la boca. La huida...
hacia atras, y hacia adelante.
Pretender escalar,
el humo gris del precipicio.
Inventarte alas... y no volar,
para hacerte amigo de los pajaros.
Resbalar, caer, emponzoñarte, para...
arrastrarte por la mierda, como...
un paria anorexico de Calcuta.
Y de pronto...
observas que la vida es otra cosa.
Y llega el sobresalto de la angustia,
de necesitar cambiar...
Y ya no tienes tiempo material, porque...
el tiempo esta encriptado,
porque...
el cupo de tu haber, es deudor de dias
inutilmente agotados,
y el almanaque huele a tinta añeja,
amarilleando un papel ha tiempo
jubilado.
En esta Marbella cosmica un 15 de Mayo.
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viernes, 15 de mayo de 2009
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NO HAY VUELTA ATRASPublicado por Gerardo Rodriguez 0 comentarios |
martes, 12 de mayo de 2009
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REENCUENTROPublicado por Gerardo Rodriguez 3 comentarios |
miércoles, 15 de abril de 2009
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Publicado por Gerardo Rodriguez |
CAMBIO CLIMATICO
Para que correr...
Si todo esta escrito, y lo escrito parece inevitable.
Para que correr...
S i las mañanas amanecen como siempre.
Si todo...
Parece construido para hacerlo inalterable.
Para que correr...
Si las cigueñas ya no emigran en invierno.
y la clorofila de los helechos amarillea buscando
el ozono que nos robaron.
Para que correr...
Si las zancadillas, te despeñan por el precipicio
canicular de la indiferencia, amortajada
en desiertos de cal y salitre.
Para que correr...
Si hasta el beso, huyo cobardemente de nuestras bocas
y el amor, anido en banderas de guerra,
fusilando palomas.
Para que correr...
Si me han descarnado el cuerpo hasta los huesos,
y ahora pretenden descarnarme el alma.
Gerardo Rodriguez.
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CARTA DE EL REGRESOPublicado por Gerardo Rodriguez 0 comentarios |
Queridisima Prisca:
¡Ya estamos en La Habana para volver a casa!
Después de semanas de negociaciones, al fin, la delegación española y la americana, han
llegado a un acuerdo para que seamos repatriados.
De momento nos tienen en cuanrentena, alojados en unos destartalados barracones del
puerto que sirven para almacenar las hojas secas de tabaco.
En general, presentamos un aspecto deporable. Palidos flacos hasta verse los huesos. Un
ejercito de desarrapados, que se mueven lentamente, como gusanos arrastrando sus miserias.
No quiero preocuparte pero mi salud es delicada. Llevo días postrado en una camilla,
afectado de paludismo.
Después de ganarle el pulso a la fiebre amarilla, al cólera, a la tiña y a la tisis, no me
quedaron fuerzas para resistirme a estas fiebres que me abrasan por dentro, secándome la boca
como un corcho, y me hinchan la lengua, hasta asfixiarme.
No puedo comer el rancho, solo beber agua y la leche que tenemos racionada.
Los médicos, no dan abasto, en este hospital de campaña improvisado. Las monjitas, se
multiplican, por los pasillos de camillas, colchonetas en el suelo y literas de madera, con uno y
hasta tres enfermos, acostados en el mismo colchón de paja, repleto de chinches, que salen al
caer la noche de cacería, para chuparle a los más débiles el último coagulo de sus heridas.
Es un alivio observar en la penumbra, las cofias blancas y almidonadas de las hermanas,
revolotear en el aire atentas a cualquier grito, para atender a los desahuciado, la mayoria
hombres jóvenes, que se resisten a morir, porque no entienden, que te arranquen de tu familia,
para llegar hasta esta tierra tan lejos de tu casa, y morir, de una enfermedad para la que no hay
vacuna ni medicamento.
Se ha terminado la quinina, falta el yodo y el alcohol. A los moribundos, los engañan,
dándoles agua teñida con tabaco, diciéndoles que es curare para su alivio.
Huele a carne podrida y a zotal.
Fué una inmensa alegría, recibir la noticia, de que íbamos a ser embarcados en Santiago de
Cuba, hacia La Habana, en un barco de la Cruz Roja. Pese a la fiebre, salte de alegria. Lo que
tanto había deseado, mi regreso, comenzaba, gracias a Dios, a materializarse.
La posibilidad de volver a verte, de estrecharte entre mis brazos y besarte, fué el mejor
remedio, contra este sudor frío, que me baja desde la nuca, acuchillándome la espalda.
Por eso la travesía, se me hizo interminable. Tres días hacinados en la bodega, sin luz, ni
aire. Pisando los esputos de los tísicos, que buscaban con la desesperación de un naufrago un ojo
de buey, para llenar con la brisa fresca de la mar, sus pulmones enfermos y soportando el olor
rancio a orín que se almacena a proa, bajo las cuardernas, por la falta de letrinas.
Todo lo doy mi amor por bueno, con tal de acortar la distancia que nos separan. En La
Habana, el recibimiento que nos han hecho, no tiene nada que ver con el que nos prepararon el
día de nuestra llegada. Jodida hipocresia.
Ese día, acuérdate, nos esperabael Capitán General, su esposa con pamela blanca, estado
mayor en pleno, el Alcalde, los politicos y los empresarios. En las calles un público enfebrecido,
blandía banderitas rojas y gualdas y gritaban frenéticamente vivas a España, al compas de
marchas militares de las bandas de musica.
Esta vez los muy cabrones nos han tratado como apestados. Un cordón de marinería, que se
tapaban la nariz y la boca con una tela de hierbas, se alargaba desde la escala del barco hasta la
misma puerta de los barracones, imposibilitando que el poco público se acercase o que algun
soldado pudiera escaparse. Ni Capitán General, ni señora, ni politicos. Ni banda de música. Ni
coraceros a caballo. Ni su puta madre.
Unicamente un ejercito de sanitarios, con batas blancas, camilleros, practicantes y médicos,
que tratan de organizar, como pueden, el caos de un ejercito derrotado que acepta las ordenes
como verdaderos borregos y da asco ver el panico reflejado en sus miradas, tristes y apagadas
provocado por la tortura acumulada en los dos meses de maldito cautiverio.
Yo amor, sigo aferrándome a la vida con la misma fuerza irracional con la que sujetaba el
fusil en la trinchera, mientras me repetía hasta convencerme: "Tengo que sobrevivir, por encima
de toda esta mierda y volver vivo a mi casa y que en las guerras se maten los que las encienden.
No es justo si dios existe que me muera ahora".
Hasta hoy Prisca, lo he conseguido, aunque me encuentre tirado en esta sucia camilla, por
las calenturas que me abrasan las entrañas, como una fragua cuando se aviva con el fuelle.
Sería mala suerteque habiendo superado las tranpas de la muerte, emboscadas en la
manigua, apostadas tras las metralladoras en las colinas de El Caney, escondiéndose traidoras en
las pistolas rebeldes, en las noches sin luz, de los arrabales de Santiago, el paludismo fuese capaz
de joderme la vida.
Debemos ser optimistas, querida Prisca, y pensar que en unos meses, volveremos a
disfrutar el uno del otro.
Entonces te dedicaré, todo el tiempo del mundo, en un avaro intento, de recuperar cada
décima de segundo inútilmente perdido en esta Isla, en la que pienso dejar hasta los piojos que
me devoran sin piedad.
Ahora que poco a poco la distancia parece que se acorta, la necesidad de disfrutar de tu
presencia y acariciar tu cuerpo, se me hace angustiosamente necesaria.
Es una fuerza extraña que me hace depender del oxigeno de tus besos, de las suaves
caricias de tus dedos despejandome la frente.
Necesito el sabor de tus labios plantando besos en mi boca, y poder fundirme en tu mirada
para explorar tus deseos mas ocultos.
Amor mio, que el tiempo pase pronto para poder abrazaros a todos.
Tuyo.
Constantino.
miércoles, 21 de enero de 2009
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DIOS EXISTEPublicado por Gerardo Rodriguez |
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DIOS EXISTEPublicado por Gerardo Rodriguez |
Dios existe
Y llegó Dios ......
a verme de imprevisto,
al filo de la media noche.
De una noche......
Oscura
como un tunel,
del que no se adivinaba
la salida.
Llegó......
Y se fué......
Sin despedirse.
Me impresionó......
Ver,
a un Dios envejecido,
cercado por la angustia
de las guerras,
y llegó......
a desnudar su alma.
Y lloramos......
Los dos juntos
por los niños.
Y El.....
Maldijo la hambruna.
Y yo.....
Le reproché.....
Que admita
la injusticia.
Y reconoció.....
que tanto horror
se le ha ido
de las manos.
Sé.....
que volverá,
tal vez hastiado,
de un mundo hostil
de un mundo.....
que no se lo merece,
porque.....
Dios existe.
Gerardo Rodriguez - Marbella -2-1-2009



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