Esa noche él se despertó
estaba loco y en silencio.
La madrugada lo encontró
llorando, frío y sin cuerpos.
Siempre sobra la razón
para que su descanso sea malogrado.
Por las tardes moscas y calor,
en el crepúsculo la conciencia lo mata.
Muy en el fondo él se despertó
“ya es tarde para ser alguien en el mundo”.
No llegó a descartar a tiempo
esas cositas que le terminaron pegando mal.
Esa noche creemos que finalmente se encontró,
se pudo reconocer y palparse los pómulos.
Aceptó que su tiempo se había ido,
cerro los ojos, y se elevó.
Némesis
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