El espeso manto de la niebla se alza con liviandad
Envolviendo la superficie mientras la noche llega,
Trayendo un misterioso consuelo en la oscuridad
Que del lago silencioso la espesura nos halaga.
Lejano está el cruento sueño de fatalidad.
Soñar y sin embargo lograr estar como mendiga.
¿Que pesadilla sueña sin ninguna piedad,
Si con un solo sueño logramos ortiga?
Quizá el canto que a lo lejos se susurran
Sean recuerdos de sirenas en la duna,
Que las olas como almas que murmuran
Llevan dicha en la dulce deambular campana.
Las palabras de los sueños no perduran
Más frescas pesadillas perduran por la mañana.




