Los truenos de la irrepetible tormenta reflejaban su dolor. Olor a lápidas y cipreses mojados fluia en el nocturno ambiente del camposanto de aquel monasterio derruído. Él, pistola en mano, suspiraba y maldecía a los cuatro vientos, con gritos más poderosos que el martillo de Thor y más agudos que el batir de alas de Mercurio. No entendía del todo el por que, pero había sangre en sus manos. Y debía pagar. En un ataque de ira había asesinado a aquel hombre que tanto lo odiaba. Llegó a creerlo correcto, hasta que ella se marchó a llorar desconsolada la tumba de su padre. Ahora él está solo en en cementerio de este monasterio grande y decrépito, gritándole a la misma lluvia y contemplando el mar embravecido contra las afiladas rocas en frente suya. Así que sostiene la pistola frente a su sien, invoca en susurros el nombre de su amada perdida.
Y muere.
Escritores anónimos para nosotros mismos, para los que nunca van a saber si lo son, pero escriben ya que las letras son "obreras contra la angustia, amigas de nuestra prisión y el consuelo en los bosques de la desesperación..."(Letras)
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martes, 1 de septiembre de 2009
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Un poco de Romanticismo...Publicado por TheWriter |
jueves, 20 de agosto de 2009
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CUENTO DE AGOSTO.Publicado por GUSMAR SOSA |
Se sentó a la orilla de aquel gran lago y sintió la lluvia caer. Las gotas parecían quebrar las calmadas aguas del lago, agitadas por un fuerte viento que nació en el sur, sobre las que se esparcía la imagen de la luna.
Tembló al pensar que del otro lado del gran lago que dividía su mundo estaba aquella imagen. Metió sus pies en las aguas y sintió que su alma y el lago eran uno solo. Las gotas de lluvia quebraban su alma, el viento agitaba su vacío, espacio de recuerdos de un futuro escrito y grabado en su alma. Miró la luna y desde el centro de su existencia un sentimiento se esparció dentro de él. Luego miró hacia el sur, alguna vez estuvo allí, no podía probarlo, pero allí sentado con sus pies sumergidos en el agua, lo sabía y no necesitaba probarlo. Era suficiente su nostalgia, su deseo, su vacío. Vacío que le hablaba de ella, de una tarde de agosto en la que el sol brillaría para ellos.
Se preguntó cómo, cómo podía llegar hasta ella, cómo podía alcanzarla, cómo tocarla. Y recordó el por qué estaba allí esa noche. Hablaron las heridas y supo que, aunque lo deseaba, no llegaría a ella. Cada herida era un argumento que imposibilitaba sus pasos: aquel gran lago no podría ser cruzado jamás y su mundo seguiría dividido.
Del otro lado ella, aquella imagen buscada por él e inalcanzable por sus argumentos, sentada también a la orilla del lago, con sus pies sumergidos también; ella era el sur y en ella nacía el viento, era su imagen la que se escondía en la luna, ella era el sentimiento que se esparcía dentro de él, era su dulzura la que goteaba desde el cielo y quebraba su alma y era su esencia la que agitaba el alma de él.
Ella abrió sus brazos y como una libélula proyectó desde el sur su imagen hasta el otro lado de su mundo, acercándose a él. Y él al verla se levantó, y cayeron los argumentos, huyeron las heridas. Se levantó y quiso tocarla, se levantó y caminó.
Era el atardecer del día siguiente, una tarde soleada de agosto, cuando caminando sobre el lago llegó al sur y la vio a ella que dejó caer sus brazos. Fue una tarde soleada de agosto cuando el mundo no estuvo más dividido, cuando un futuro escrito y guardado en dos almas se hizo presente.
Tembló al pensar que del otro lado del gran lago que dividía su mundo estaba aquella imagen. Metió sus pies en las aguas y sintió que su alma y el lago eran uno solo. Las gotas de lluvia quebraban su alma, el viento agitaba su vacío, espacio de recuerdos de un futuro escrito y grabado en su alma. Miró la luna y desde el centro de su existencia un sentimiento se esparció dentro de él. Luego miró hacia el sur, alguna vez estuvo allí, no podía probarlo, pero allí sentado con sus pies sumergidos en el agua, lo sabía y no necesitaba probarlo. Era suficiente su nostalgia, su deseo, su vacío. Vacío que le hablaba de ella, de una tarde de agosto en la que el sol brillaría para ellos.
Se preguntó cómo, cómo podía llegar hasta ella, cómo podía alcanzarla, cómo tocarla. Y recordó el por qué estaba allí esa noche. Hablaron las heridas y supo que, aunque lo deseaba, no llegaría a ella. Cada herida era un argumento que imposibilitaba sus pasos: aquel gran lago no podría ser cruzado jamás y su mundo seguiría dividido.
Del otro lado ella, aquella imagen buscada por él e inalcanzable por sus argumentos, sentada también a la orilla del lago, con sus pies sumergidos también; ella era el sur y en ella nacía el viento, era su imagen la que se escondía en la luna, ella era el sentimiento que se esparcía dentro de él, era su dulzura la que goteaba desde el cielo y quebraba su alma y era su esencia la que agitaba el alma de él.
Ella abrió sus brazos y como una libélula proyectó desde el sur su imagen hasta el otro lado de su mundo, acercándose a él. Y él al verla se levantó, y cayeron los argumentos, huyeron las heridas. Se levantó y quiso tocarla, se levantó y caminó.
Era el atardecer del día siguiente, una tarde soleada de agosto, cuando caminando sobre el lago llegó al sur y la vio a ella que dejó caer sus brazos. Fue una tarde soleada de agosto cuando el mundo no estuvo más dividido, cuando un futuro escrito y guardado en dos almas se hizo presente.
a las
jueves, agosto 20, 2009
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Etiquetas: _Poesía, agosto, cuento corto, lluvia.
jueves, 6 de agosto de 2009
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CAE LA LLUVIA...Publicado por GUSMAR SOSA 0 comentarios |
Y cae la lluvia, baila al son de un viento recio, y trae consigo la frescura de tu alma, la magia que, a través de tus ojos, refleja tu espíritu.
Cae la lluvia y su fragancia me habla de ti, de tu ternura joven, de las caricias de tus manos, de la dulzura de tus besos.
Cae la lluvia y mis ojos se cierran para respirarte, para imaginarte y creer que me visitas. Imagino que cantas y sonríes mientras bailas entre la lluvia. Imagino que me miras con amor, como si siempre me hubieras amado, aun cuando no estuviste aquí. Imagino que extiendes tu mano derecha y me tocas, tocas mi alma, y duermes mis heridas y despiertas mi esperanza.
Cae la lluvia y yo me encuentro entre las gotas, asombrado, sorprendido, disfrutando como un niño tu visita. Y sonrío mientras cae la lluvia, y olvido lo que fue antes, y recuerdo lo que será después. Desafío con promesas el presente. Rompo con mi fe la lógica del tiempo. Invento con mi inocencia un nuevo espacio.
Cae la lluvia y no quiero crecer nunca más, quiero seguir siendo un niño, quiero que estés aquí siempre, ¿Es qué no ves que me desespero de solo pensar que se irá lluvia y ya no estarás aquí?
Cae la lluvia y un viento recio me susurra al oído que esta noche habrá luna llena y yo como un loco te buscaré, no dormiré, te extrañaré porque mientras llovía te vi bailar, sonriendo y cantando, y lo juro no habrá un día de lluvia en el que no piense en ti.
Cae la lluvia y su fragancia me habla de ti, de tu ternura joven, de las caricias de tus manos, de la dulzura de tus besos.
Cae la lluvia y mis ojos se cierran para respirarte, para imaginarte y creer que me visitas. Imagino que cantas y sonríes mientras bailas entre la lluvia. Imagino que me miras con amor, como si siempre me hubieras amado, aun cuando no estuviste aquí. Imagino que extiendes tu mano derecha y me tocas, tocas mi alma, y duermes mis heridas y despiertas mi esperanza.
Cae la lluvia y yo me encuentro entre las gotas, asombrado, sorprendido, disfrutando como un niño tu visita. Y sonrío mientras cae la lluvia, y olvido lo que fue antes, y recuerdo lo que será después. Desafío con promesas el presente. Rompo con mi fe la lógica del tiempo. Invento con mi inocencia un nuevo espacio.
Cae la lluvia y no quiero crecer nunca más, quiero seguir siendo un niño, quiero que estés aquí siempre, ¿Es qué no ves que me desespero de solo pensar que se irá lluvia y ya no estarás aquí?
Cae la lluvia y un viento recio me susurra al oído que esta noche habrá luna llena y yo como un loco te buscaré, no dormiré, te extrañaré porque mientras llovía te vi bailar, sonriendo y cantando, y lo juro no habrá un día de lluvia en el que no piense en ti.
www.gusmarcarleixsosa.blogspot.com
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