17/05/09
Pastelones sudados y pisos carcomidos fueron allí
Y mientras recorría el pavoroso lugar de la Grimaldi
Encontré tus versos en el mural, tus palabras llevadas allí
Tu sentimiento por lo que pasó tantos veces y no paró.
Aunque lo quisieron, aunque lo pudieron, aunque no pasó
Y con tu bigote grueso representaste la poesía del miedo
Esas gaviotas alzadas que como tú debieron partir al exilio
Debieron partir como tú a otra patria, a otra ciudad, allí.
Y Mario, tocayo, me inspiraste, me diste la posibilidad
Dentro de la imposibilidad de recordar el palacio de la risa
Cuando te escuché y supe que los mundos están llenos de memoria
Y las cabezas llenas de olvidos, sobre todo las de los no-poetas.
Y el golpe del 73’ afectó no solo tu vida, que siguió bravía
Sino que estuviste 10 años lejos de Luz por la persecución
Y supiste reenviar los cometas aliados que cercenaron asesinos
Pero que al final se llevaron la muerte de Luz, hacia el infinito.
Amaste poeta, amaste y sufriste, pero tu pasión por el fútbol
No te dejó, y la melancolía por tu amada te hizo trabajar la negación
Aunque pudiste haber hecho otras cosas, y haberte dedicado a eso,
Evitar la negación y vivir tranquilos, pero no lo hiciste, y te saludo.
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miércoles, 3 de junio de 2009
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A Mario BenedettiPublicado por Mario Aguilar Benitez |
martes, 19 de mayo de 2009
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Feliz viajePublicado por Pedro Aros Castro |
lunes, 18 de mayo de 2009
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Mi Mario, el de todosPublicado por Fesal Chain 3 comentarios |
La primera Novela "urbana" real que leí en mi vida, no la primera, sino la más cotidiana, fue Gracias por el Fuego, yo tendría a lo más 14 años, eran los tiempos duros, tiempos de guerra sucia y huidas a una Isla Negra abandonada, de mis primeros retozos en chales y muslos tibios. Con ella, nos sentíamos raros, extraños a todos quienes nos rodeaban. Yo le leí en una tarde de viento de otoño, casi a la caída de un sol tenue, La Noche de los Feos, nosotros, ella y yo, eramos los feos, lo más horribles seres, capaces de descubrirnos una belleza recóndita, sólo visible para nuestros ojos en las sábanas de la juventud temprana.
Mis primeros sufrimientos del amor los acompañé con La Tregua, de joven quinceañero, sumergido en esas páginas, me convertía mágicamente en un viejo jubilado en búsqueda angustiosa del amor que se me había negado a lo largo de toda una vida. Y cuando en la patria, el escondido dolor de los más valientes, se hacía húmeda neblina que lo cubría todo, yo leía Pedro y el Capitán, para vislumbrar sin sentir en sangre y carne, la tortura de mis hermanos y hermanas, en esas viejas casas negras y escondidas en las cloacas de un Chile enfermo.
Y cuando los primeros chispazos de la rebeldía pública caían como goterones sobre el miedo tantos años reinante y disfrazado de señor formal, corrí una noche hacia el Caupolicán a escuchar al ex presidente, llevaba bajo mi brazo, como en un acto fallido, el Inventario infinitamente hojeado, marcados con una hoja amarilla de mi plaza, los Poemas de la Oficina, que me retrotraían una y otra vez presurosos a La Tregua, a Martín Santomé y a Laura Avellaneda.
Ya pasado unos pocos años, no más de dos o tres, escuchando las bellas detonaciones a lo lejos y mirando por la ventana como Santiago entero entre chisporroteos y destellos quedaba completamente a oscuras, yo llevaba como quien lleva el Nuevo Testamento entre los brazos, El Cumpleaños de Juan Ángel, la biografía en prosa poética de Raúl Sendic, el más amado de todo el Uruguay, el gran desconocido en este Chile isleño. Y pensando en aquellos que daban dura pelea o estaban encerrados o clandestinos, leía siempre, pensando en mi hijo aún inexistente, Hombre Preso que mira su hijo, porque yo ya en esos años sabía y creía firmemente, como hoy también lo creo, que "uno no siempre hace lo que quiere/pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere".
Y cuando comenzamos de a uno en uno a caminar las calles en silencio y luego a gritar de uno en uno y todos juntos nuestros alaridos contra el horror y a favor de la memoria, y tomaba la mano de mi mujer en las largas marchas de banderas , yo guardaba arrugado en un bolsillo perro, el poema Vamos Juntos...con tu puedo y con mi quiero, vamos juntos compañero y cantaba Somos mucho más que dos, mirando los ojos fijos de mi amada y al pueblo entero en su marcha larga.
Y Vientos de Exilio, fueron los versos regalados a mi padre, para recordar en él al otro padre, que vivió y murió en el México lindo y querido sin poder volver a la patria anhelada y a través de él recordar a todos aquellos que aún andan vagando el mundo, llorando la tierra.
Siempre Mario me acompañó en los días del descubrimiento del amor y de la lucha por un mundo más bello. Pasaron los años, muchos años y cuando sentí miedo o desesperanza ya más normal, siempre volví a los poemas de aquel que se auto nombraba como un poeta menor, con el humilde orgullo de saberse un poeta cercano al pueblo en su sencillez y simpleza profunda. Así cuando con mi mujer peleábamos o nuestras tardes se hacían de silencio y distancias, yo tomaba a Mario entre mis manos, lo hacía aparecer por mi boca extranjera recitando Táctica y Estrategia o Corazón Coraza.
Hoy horas antes que Mario, mi Mario y el de ustedes hubiera dejado de existir en cuerpo, yo escribí esta breve poesía en prosa, tratando de emularlo, sin saber que sería mi último homenaje al poeta en vida:
Si el país está deshabitado "si ya los aires no son tan buenos aires" habrá entonces que habitarlo, desplegar nuestras voluntades como antaño, recorrerlo de norte a sur completamente, plantarnos en cada aldea y arrasar las ciudades caminando, iluminarlo con gritos y canciones, limpiarlo con antorchas y banderas, hacer vivir muy dentro nuestro el poema que sabemos, es la fuerza de la vida que nos resta...
En esta noche del 17 de mayo, después de una larga jornada de confrontaciones, abrazos y besos húmedos con mi hijo, que ya cumplió los quince años,cansado y un tanto preocupado de la vida llena de pasión de mi muchacho, supe de la muerte de Mario Benedetti, del poeta cotidiano que me ha acompañado a lo largo de mi vida, mi mujer está a mi lado al escribir estas palabras, yo le digo que siento mucha pena, que Mario Benedetti haya muerto, ella me mira a los ojos como quizás Laura miraba a Martín en las largas tardes de caminatas y veredas en el Montevideo antiguo y me dice: No Fesal, él no ha muerto, tu poeta y el de todos, no ha muerto...
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Murió mi AMIGOPublicado por Silvia Giordano 5 comentarios |

Esto es lo que pienso...
Murió mi vecino. Mi amigo del alma. Mi compañero de noches de insomnio interminable. El que estaba allí, cuando la lluvia y el frío me obligaban a quedarme en casa. El que me acompañaba al parque en las tardes perfumadas de primavera. Ese que estaba y está al alcance de mi mano, en mi mesa de luz.
Él, mi amigo, es amigo de mucha gente. Es querido y admirado por muchas mujeres y hombres. Odiado por algunos pocos, como pasa con todos los grandes hombres que descuellan de entre sus congéneres. Tuvo una vida larga y fructuosa. Una vida de alegrías y sinsabores. Prohibido y ensalsado.
Mi amigo, mi vecino me brindó la gracia de trascender a su propia muerte. Me dejó su olor - a papel y tinta -, su voz - tan dentro mío, tan íntima - sus palabras, su corazón y sus libros.
Murió mi vecino. Mi amigo del alma. Ese que me dio tanto sin conocerme y que parecía conocerme tanto como si me hubiera parido.
Murió don Mario. El viejito Benedetti. El señor Mario Benedetti. El POETA. El ESCRITOR. Mi vecino del otro lado del charco. Mi amigo.
www.amisiysiatino.blogspot.com
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Chau MarioPublicado por Nathy 2 comentarios |

Ayer te despediste del mundo terrenal,
hoy, formas parte de la inmortalidad.
Vives en el pensamiento,
en las páginas que redactaste
hace mucho tiempo atras.
Has dejado una huella
imborrable en mi corazón,
la sencillez estuvo presente
en cada frase que tu pluma esgrimió.
Agradezco inmensamente el sentido de la vista,
el que me permitio en conjunto con mi lagrimas,
con mi risa, recordar lo maravilloso de la vida.
Gracias por dejarme recrear, amar, sentir, valorar,
la grandeza de esta humanidad, que dislumbraste
en palabras coloquiales, palabras dignas, palabras de amistad.
Chau.
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La diosa de BenedettiPublicado por Claudieta 2 comentarios |
y ya te has ido.
Tú que sabías de verdades
verdades de la vida.
De ese lenguaje sencillo
que comunica hombre, alma
dioses, sonrisas.
Tú que sabías de mujeres
desnudas de prejuicios
apariencias y mentiras......
Tú lo sabías
Dios es una mujer
que te espera desnuda
con los brazos abiertos
para llevarte con ella
al país de las maravillas.
-Esa maravilla, la poesía-
¡Bien por la diosa que te parió
y bien por la diosa de tu ida.!



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