Abandono mis zapatos,
buscando la tranquilidad,
desabrocho mis sentidos
y desarrollo mi oblicuidad.
Transformo el espacio,
y alimento mi necesidad,
derramando una vez mas,
mi cansancio en el sofá.
Me urge un respiro,
demasiadas presiones,
y a punto de estallar
mi cabeza no deja de zumbar.
Cierro los ojos con fuerza,
abro la boca en un intento
de gritar, pero mi voz no
alcanza ni siquiera a susurrar.
Valiente sin razón la mía,
dejarse arrastrar por los
vaivenes descontrolados
de un pésimo día.
Me niego a ronronear en mi
cabeza suplicios adquiridos
durante el día, desnudo la
arquitectura de mi alma
y reinvento el relax.
buscando la tranquilidad,
desabrocho mis sentidos
y desarrollo mi oblicuidad.
Transformo el espacio,
y alimento mi necesidad,
derramando una vez mas,
mi cansancio en el sofá.
Me urge un respiro,
demasiadas presiones,
y a punto de estallar
mi cabeza no deja de zumbar.
Cierro los ojos con fuerza,
abro la boca en un intento
de gritar, pero mi voz no
alcanza ni siquiera a susurrar.
Valiente sin razón la mía,
dejarse arrastrar por los
vaivenes descontrolados
de un pésimo día.
Me niego a ronronear en mi
cabeza suplicios adquiridos
durante el día, desnudo la
arquitectura de mi alma
y reinvento el relax.





