Intento susurrar palabras tiernas en tu oído
tu ríes con espasmos, me besas yo te abrazo.
Mientras, las calles oscuras se suceden en silencio.
Al llegar a tu puerta te arrebato y contigo en brazos
se desatan las caricias que escondías en tu cuarto.
Aquí tu risa se trocá en queja y canto
y toda tu te rebelas posesiva y mendigando,
pides de mis manos la piedad del suave tacto
y suplicas su furia de bestia, de verdugo sujetando
Se iluminan tus pupilas y un gemido nace en ti,
entre mis besos tu te agitas y comenzamos a sudar.
Puedo sentir el desvarió que nos toma prisioneros
y sufriendo mi condena de tu placer me embriago.
Es entonces que perdemos la cordura , justo al alba.
Entre claroscuros se nos vuelven grito los susurros
y yo alcanzo a contemplar tu rostro mientras tiemblas.
Luego nos llega la calma y la alegría fresca de la ducha.
El recoger mis ropas y besarte nuevamente al alistarme.
Ya en la puerta te contemplo junto con el día y me marcho.
Al caminar a casa me doy cuenta que no se tu nombre,
pero me consuela saber que te conozco y que eres miá
porque lo que hicimos esta única noche es para siempre.





