LUNA
Marcelo Daniel Fernández Olivares
Una luna falluta, eso es lo que es.
Todo preparado, limpié la casa, compré velas, puse vino en la heladera y pedí comida casera.
Busqué un disco de esos que ponen en las películas, armé la mesa en el balcón. Me corté el pelo, me afeité, me puse la camisa blanca y el pantalón negro. Un toquecito de ese perfume que me regaló el Gordo Teo cuando anduvo trabajando en la Zona Franca. Parecía un dandy parecía.
Y vos no saliste, te quedaste escondida en la oscuridad, ni una mitad, ni una línea, ni menguante ni creciente ni nada. ¿Te hice algo yo? ¿Alguna vez dije que eras una porquería o que no tenías luz propia? Nunca. Siempre mirando para arriba como un estúpido con cara de estúpido, y vos ¿cómo me pagás?
Dejando la noche más negra que nunca. ¿Estrellas? ¿Para qué sirven las estrellas? No les conozco los nombres esos, constelación de acá, nebulosa de más allá, pero vos, vos sos La Luna, simple, directo, contundente.
Ella llegó, miró todo y miró al cielo y cuando no te encontró, te juro que la sonrisa se le escapó y le costó dibujarla para no dejarme pagando con todo y banquete. Y se fue sin probar el postre. Todo porque no estabas. Porque sin vos no hay magia.
Porque sin La Luna de fondo yo era nada más que un pobre tipo intentando ser un galán.
Y vos no me ayudaste.
Una falluta, eso es lo que sos…




