Extirpación mortal y encadenada.
Se detienen lunas,
estrellas,
retornan humeantes cúmulos vacíos,
florece y se encabrita un epitafio
sobre cenizas de lodo
para una noche sin esquinas.
He leído tu nombre
junto al mío,
una R y una C sobre
la misma piedra.
Un pasado que se
anuncia en la memoria.
Una praxis,
un saludo,
un hastaluego.
Extensiones de
un recuerdo sin nacer.
Revólveres verbales.
Caricia vertical
del agua en mi barbilla
y en mi pecho
el deseo inmortal de morir
o fallecer
en cada gota
que se escapa de mis ojos.
Rodrigo Luyo
De la plaqueta "Cartas de Amor Para el Pequeño Principito"
http://rodrigoluyo.blogspot.com




