Ay voz secreta del amor oscuro
¡ay balido sin lanas! ¡ay herida!
¡ay aguja de hiel, camelia hundida!
¡ay corriente sin mar, ciudad sin muro!
¡Ay noche inmensa de perfil seguro,
montaña celestial de angustia erguida!
¡ay perro en corazón, voz perseguida!
¡silencio sin confín, lirio maduro!
Huye de mí, caliente voz de hielo,
no me quieras perder en la maleza
donde sin fruto gimen carne y cielo.
Deja el duro marfil de mi cabeza,
apiádate de mí, ¡rompe mi duelo!

Es tu abrazo el que me falta, tus besos los que no me llegan, tu piel la que no se llena de mí. Tu ausencia es la que me marca, limita y atormenta; tu deseo el que me envuelve y arrastra, el mío el que me priva de ti. Son tus verbos los que me hablan, tu cercanía la que llama, tu cariño el que me invita. Tus manos son las que no me acogen, tus ojos los que miran sin verme, tu cuerpo el que no me cobija. Es tu olor el que percibo dulce aunque distante, tu sabor el que no siento, tu voz la que escucho lejana cuando pronuncia mi nombre. Son tus letras las que me arrullan, tu sexo el que está en mis sueños, tu cabeza la que duerme recostada en mi pensamiento.
Eres tú, siempre y sólo tú, mi primer recuerdo al despertar, el último cuando me puede el sueño, el más intenso cuando la excitación me vence… Son entonces tus manos las que me abrigan, tu cintura en la que anido, tu voz la que me ama fundiéndose en mí.
Eres TÚ, TÚ y sólo TÚ la que me falta…
Oh Fortuna,
como la luna
variable de estado,
siempre creciendo
o decreciendo;
oh vida detestable,
ahora la oprime
después la cuida
con un juego, a la fuerza de la mente
a la pobreza
al poder
disuelve como a un hielo...
O Fortuna ( Carmina Burana )
O Fortuna es un poema contenido en el manuscrito Carmina Burana, creado aproximadamente entre el año 1100 y el 1200. Está dedicado a Fortuna, Diosa romana de la suerte, cuyo nombre en itálico fuera Vortumna, que significa "la que rueda". Es una obra bellísima, llena de fuerza, pasión e intensidad, integrada en un todo en el que se hace gala del gozo por vivir y del interés por los placeres terrenales, por el amor carnal y por el goce de la naturaleza... sin barreras ni ataduras.




