Cada sonido me recuerda
la bella melodía de tu voz.
Cada roce de seda me recuerda
la dulce caricia de tus manos.
Cada brisa me recuerda
los susurros murmurados en mi oído.
Las olas del mar
que rompen briosas en la playa,
atrapan mi memoria y me llevan
hacia los tiempos de pasiones compartidas.
El viento agreste y agresivo
que crea su canción en las agujas de los pinos
reavivan en mí
ansiedades dormidas
por tu cuerpo y tu sonrisa.
Cada gaviota me recuerda
Cada mota de sal sobre mis labios
me recuerda a tantas lágrimas perdidas
en vanos intentos por curar heridas.
Cada momento de silencio,
cada risa lejana,
cada dulce aroma,
cada atardecer,
cada primavera...
Cada piedra que encuentro en mi camino
me recuerda la soledad de mi destino.
me recuerda la soledad de mi destino.
... Y cada roja flor que dejo sobre el frío mármol
que ahora es tu morada





