Creo que encontré mi destino.
Se llamaba camino, un amigo conocido.
Se me acercó en la infancia y
me llevó a hermosos prados
con cerros y pájaros;
al volver quiso desviarme
a otros lugares oscuros y recónditos
de mi alma, de mi esencia.
Suspiré un buen rato,
y preferí seguir en el anonimato.
Quiero dormir.
Dormiré para siempre.
(La Hormiga)





