Historias menores
rondan una mujer en mis manos.
Los sentidos me buscan y no existen,
son ostras al costado del embeleso,
abiertas como bocas angelicales,
a punto de comerse los demonios.
Reino del misterio de la letra,
sin inspiración ni voracidad,
aleja las miserias del amor,
la respiración de mi sexo.




