usted, es el culpable...
usted, altera mi cordura
soltando fantasmas
que aullan quimeras,
y me entregan en la mano
la única llave
que jamás pedí
usted, me desespera...
agita mi prudencia
y trae a mi memoria
versos sin rima
que recitaba despacio
mientras se perdía
en la trama de mis piernas
o la insania de mis besos
usted, es el culpable
de todas mis angustias...
golpea como nadie
las puertas de mi averno
entre mágicos hechizos
que someten mis deseos
...
...
...
resumiendo entonces...
le entrego mis llaves,
son todas suyas
van de la mano
de mi sensatez,
a cambio le pido
que me deje sus besos,
prometo guardarlos
lo que no puedo ni quiero
es evitar contagiarlos,
porque los prefiero insanos,
sin miedos, ni culpas,
y con la audacia que se gana...
perdiendo la cordura



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