Seguramente me sentiría más satisfecho si no escuchara como un eco a las últimas palabras que pronuncié, si mi propia sombra no siguiera pegada a mis pies, si el dueño de la voz de mi conciencia se mantuviera apartado de mi alma, si mi estúpido doble en el espejo no me mostrara las cicatrices de lo vivido.
Seguramente estaría más satisfecho si me despegara un poco del personaje que he construido toda mi vida. Pero debo subrayar que si eso fuera posible, estas pobres palabras trasnochadas, jamás se habrían podido refugiar, agarradas a una hoja de papel, y vestidas de Times Roman.




