Aquí me quedo
porque la noche
muere en la lluvia
muere en la lluvia
chorreando de mi pelo
se cuela entre mis ojos espejados
en cristales etéreos.
El cielo,
buitre de mi mañana
devora el borde de los edificios,
y yo... me alejo
entre burbujas frías esta tarde
que se rompen contra mi deseo.
Miro los muros que me ignoran
en la ciudad vacía, como nidos de invierno.
En copa de tormentas amor ,voy a beber tus vientos
a derribar el muro que separa
con las palabras que abrirán el vuelo.
Mientras oigo una jauría de perros
en la ferocidad de otro silencio:
su razón amputa mis derechos
es tiranía su poder sobre mi cuerpo.
Sombra y fantasma petrificando el sol
ahora que el fuego sueña
otro cuerpo heredero del calor.
Bajo a las catedrales veo un Cristo
sangrado en su madero
tiro la seducción en los altares
quemo tu nombre: holocausto de mis miedos.
Inclinada a la angustia de las calles
busco el cauce de luz
en la devastación de mi universo:
umbral de llamas en fantasía cruel
grito ahogado en todos mis versos.
La que reprime su íntima obsesión
escribe en el borde del delirio:
"que tu carne se encienda en el poema
cuando mis ojos toquen tus sonidos".





