Una de la madrugada…
Mi pierna derecha asoma por la sábana,
la mirada detenida en el istmo
de tu mano y mi espalda.
Dos de la madrugada…
El reloj no nos alcanza,
Tanta desnudez hace del continente
La batalla,
No hay tregua cuando de conquistas
Se trata…
Tres de la mañana…
Ya no recuerdo lo que pasó
Aquella media noche,
Lo que me llevó a éste norte…
He perdido el barco de regreso a casa.
Cuatro menguante…
(creciendo),
Mi garganta se hace jirones
Demasiadas horas gritando tu nombre,
Y amarrada a tu cintura,
Le suplico indulto a la luna…
Cinco y el abismo…
ahí,
Con la cabeza colgando de tu borde,
Sin fuerzas,
Sin memoria,
Sin norte…
Miro por la ventana el horizonte,
Que asoma sus seis de soles…
Mientras tu boca aun me recorre,
Yo,
retraso todos mis relojes…
Media noche…
Sirocos...




