aún te miro
desde allí
y aunque estás acá, y quién sabe,
todo el barro
que dejó tu huella
humea lentamente.
¿podrías, miguel,
venir de súbito,
haciendo haches con la voz
para leer nuestros recuerdos
y abrazarte silencioso
como lo hacen los espíritus?
ven conmigo
y siembra
siempres en este jamás
que esta noche,
eternamente breve,
yo haré haches con la voz
en el intento fiel
de retenerte.
Del poemario "Lo que callo mientra te miro"
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