Cerré los ojos y posé mis labios en tu barbilla,
soñé con derramar besos por tu cuello…
Con un dedo dibujé una línea desde el mentón hasta tu lunar occipital…
Y la repetí varias veces…
_entonces_
Dejaste caer suavemente tu cabeza sobre mi hombro izquierdo…
quedando al descubierto el punto de Erb
al que miré con deseo vampírico…
No pude resistirme a tanta ansiedad
Y me perdí en ese lateral con mi boca,
armando y desarmando cada poro,
cada músculo que te forma…
Mis manos se volvieron truenos,
Mis dientes afilados quisieron inyectarte veneno…
El deseo se tornó hambriento.
Recorrí mil veces la estructura cayendo rendida en tu clavícula
Y asomada al precipicio de tu espalda,
Me encadené a tu columna,
Apretándote tan fuerte
que mis manos se hicieron médula…
y ahí en tu espinal más profundo,
Quise detener el mundo,
Para que ese momento no parara de existir,
dejándome morir en tu anatomía,
Lentamente,
Día a día…
soñé con derramar besos por tu cuello…
Con un dedo dibujé una línea desde el mentón hasta tu lunar occipital…
Y la repetí varias veces…
_entonces_
Dejaste caer suavemente tu cabeza sobre mi hombro izquierdo…
quedando al descubierto el punto de Erb
al que miré con deseo vampírico…
No pude resistirme a tanta ansiedad
Y me perdí en ese lateral con mi boca,
armando y desarmando cada poro,
cada músculo que te forma…
Mis manos se volvieron truenos,
Mis dientes afilados quisieron inyectarte veneno…
El deseo se tornó hambriento.
Recorrí mil veces la estructura cayendo rendida en tu clavícula
Y asomada al precipicio de tu espalda,
Me encadené a tu columna,
Apretándote tan fuerte
que mis manos se hicieron médula…
y ahí en tu espinal más profundo,
Quise detener el mundo,
Para que ese momento no parara de existir,
dejándome morir en tu anatomía,
Lentamente,
Día a día…
Sirocos.





