Me decido:
A LLAMAR a las cosas por tu nombre, DIBUJANDO contornos con sus letras. En cielos de papel PINTÉ un abismo y le TENDÍ dos brazos como puentes. HICE fuego De todas las cenizas, y ENCENDÍ el corazón en sus hogueras.
Palpitaba la luz en los caminos porque el tiempo sangraba AMOR en huellas. Arqueóloga en la arena de los días rescaté cristales de emociones, y sin miedo a la herida fui sembrando paisajes fragmentados de ojos verdes:tu mirada. Me distraje en vuelos libres de golondrinas, urgidas en la búsqueda del nido abandonado sin rutinas. Entre la soledad de este universo, lancé desde la cima mi ilusión más certera, flecha feroz de fuego invulnerable, para cuervos que roban la alegría. LIMPIÉ del barro la perla de los ojos, con bálsamo de besos, húmedad y rocío. Me INYECTÉ varias dosis de un placebo, que no era más que verbo entre mis venas. Y anduve alucinando en alfabetos , sin nombres propios ,y sin adjetivos . Aunque no me comprendas YO te espero colgando en el pronombre de un poema, donde tal vez tu voz me devuelva el eco de algún verso o una pena.
Te confieso:
“Que te hubiera amado hasta desnudar mis huesos en tu mirada, hasta encontrar las palabras exactas para decir el deseo que se desliza como el lamento de una sombra”
Perdona:
La crueldad de mis palabras y toda la verdad que te incomoda, hoy mis heridas florecen de impaciencia. La vida me persigue, tira de mis cabellos me penetra en el muro del lenguaje, me abro a su fuego desde el rincón oscuro de mi carne.





