
extraña en mí
abandono las horas
cuando el corazón es un sepulcro y el cuerpo
se alimenta de palabras.
Transfiero la muerte del deseo
le hago duelo al amor/ al silencio sin rostro.
Y todo se ha perdido fuera del poema
donde tan sólo soy
miradas con estigmas/letras rotas/ bestia erizada de dolor.
No quiero tu mirada de medusa,
petrificando sueños en horror.
Cierra la puerta y déjame la luz
para arrancar de mi garganta
el fuego exacto de la voz
donde me arrojan flechas las palabras.
Visión y protección en los espejos
mitología de la soledad.
Hoy que todos los monstruos tienen nombre
voy tatuando miradas en la piel del olvido
y encarcelo este dolor anónimo
dibujando en el rostro otro destino.




