profanan el sitio del lenguaje.
Bajo la luna de junio
fosforece la lluvia
y el corazón abre sus pétalos
a la vaguedad de la imagen.
En la pantalla del silencio
escribo la plegaria estéril
al ángel desamparado en su pequeña rebelión.
me siento al borde del cuerpo
rotas las alas y dejo que tu infierno me purifique del amor.
No es la dulce revelación de la caricia
la que late en tus manos de desaparecido
sino el haber llenado la noche de sílabas negras.
Ahora cambio sueños por lágrimas
pero no veo que llegues porque mis ojos sangran.





