La mirada...
Un día en una mirada se detuvo el tiempo
en ella supimos todo aquello que anidaba.
No hubo necesidad de palabras,
sí, las hubo, pero la mirada mandaba.
Imposible huir de ella,
porque por nosotros hablaba.
Tú no te dabas cuenta
ella por ti susurraba.
En un instante me hice con tu mirada,
y desde entonces sé lo que ella encerraba.





