Mi margarita...
Deseo que mi margarita reine en su día,
donde el sol, pradera y el río permanezcan límpidos en la sierra,
dulce cárcel ha de ser para ella vivir en su propia tierra
rodeada de todos aquellos que la quieren toda vida para ser vivida en cada lidia.
Ella es feliz trazando caminos en su algarabía,
por la amistad de veredas, campos, trigales que en ellos encierra
cuando la pena viene a visitarla y la destierra,
la miman despachando toda aflicción siendo su guía.
El amor también la visita por vez primera,
sus pupilas se dilatan en espigas bellas
encendiéndose y siendo fuego en su esfera.
Volviéndose dulce hasta arder por ellas
quemando como si un rayo fuera,
nuestra margarita; desea, ama, como fuente en primavera.





