La Ola...
Ola que a veces llegas calma
otras bravía desde Finisterre
siempre estando en mi parterre
de olas y flores de mi alma.
Miro desde mi atalaya y te veo
venir con alegría
porque te llevas las penas de mi vida
dándome sosiego y creo.
Sí, creo en ti, y me hago fuerte
en la costa de la muerte
con la sombra de tu llama.
Y el soñado amor tardío
escala por cada ola de su rama,
haciendo que no sienta nada de frío.





