Mi Mar Querida...
Hace ya mucho tiempo que mi mar he dejado
ahora vivo en una ciudad con río, no tengo, lo que yo más quería;
ese olor a salitre, que a mí cada noche llegaba, el ruido de sus olas, cada día.
Os añoro mucho la mar de mis: juegos, venturas, travesuras, perteneciendo al pasado.
Nunca más allí he de volver la pena sería de cuidado,
tenéis con vos a un dictador y así es difícil la fantasía,
me acuerdo de cada nativo en mis despertares cada día:
costumbres, gentes, vuestra lengua, que por mí han pasado.
Al no veros siento mucha pena
no quisiera morirme sin volveros a ver,
quién sabe quizás algún día.
Espero que las lindas palmeras sigan dando cocos para vuestra cena,
¡cómo echo de menos aquel jugo de los cocos que bebía sin querer!
Mi madre iba abriendo cada coco, mientras todo el jugo me bebía, y por ello enseguida los escondía.





