Las mujeres suelen calificar a todos los hombres como unos perros porque van detrás de cualquier mujer como estos nobles animales. Parece que tienen razón cuando uno mismo empieza a desear otras mujeres.
Cómo no ser perro cuando por fin tu eres libre?. Cómo no ser perro cuando tengo la oportunidad de tenerte a mi lado? es algo que siempre he deseado. Es un deseo tan fuerte como el que tiene un niño hacia un juguete de moda (sólo que yo te valoraré mas, lo prometo)
Cómo no ser perro cuando la mujer con la que comparto mi vida me ama como nunca alguien me había amado? dejarla sería cruel, pero lo más cruel es no estar contigo, la mujer que quiero realmente.
Me siento impotente con este inconformismo al sentirme incapaz de guardarle fidelidad a una mujer que de verdad me quiere. Me absorbe como si fuera un papel de cocina, doblega mi voluntad y mi fidelidad hacia la mujer que mas me ha amado.
El deseo reprimido de no estar contigo es muy fuerte, pero se ve confortado con algo aun más fuerte: tu indiferencia.




