Entonces su piel me dijo,
“¡Espera la noche y te vendré a buscar!”
pero no llegó la luna
y sin ella no había horas
y yo esperaba sentada en la orilla
con cadenas en cuello, manos y pelo.
Me atrapaba el sol en el día,
no pude salir...
Aun me gritaban sus versos:
“¡Espera la noche y te vendré a buscar!”
Pero las estrellas no brillaban,
lo amantes no llegaban,
los búhos en silencio,
me quemaban sus rayos y no...
la luna no volvía.
Aun sueño sin remedio que aparece
con una rosa roja en sus dedos.
Quizás ya es de noche,
no puedo saberlo
porque aun espero impaciente y no ha vuelto.
Confié en sus sueños:
“¡Espera la noche y te vendré a buscar!”
pero no han pasado las horas,
sigo en la urna de cristal,
las cadenas aun me atrapan
y se oxidan en mi pecho,
los ojos siguen rojos por la sal del mar.
No está,
¿no está?
No está...
y caigo al fin al suelo.
Quizás ya es de noche,
no puedo saberlo
le espere impaciente y aun no ha vuelto.
pero no llegó la luna
y sin ella no había horas
y yo esperaba sentada en la orilla
con cadenas en cuello, manos y pelo.
Me atrapaba el sol en el día,
no pude salir...
Aun me gritaban sus versos:
“¡Espera la noche y te vendré a buscar!”
Pero las estrellas no brillaban,
lo amantes no llegaban,
los búhos en silencio,
me quemaban sus rayos y no...
la luna no volvía.
Aun sueño sin remedio que aparece
con una rosa roja en sus dedos.
Quizás ya es de noche,
no puedo saberlo
porque aun espero impaciente y no ha vuelto.
Confié en sus sueños:
“¡Espera la noche y te vendré a buscar!”
pero no han pasado las horas,
sigo en la urna de cristal,
las cadenas aun me atrapan
y se oxidan en mi pecho,
los ojos siguen rojos por la sal del mar.
No está,
¿no está?
No está...
y caigo al fin al suelo.
Quizás ya es de noche,
no puedo saberlo
le espere impaciente y aun no ha vuelto.




