Una gota de mar cayó sobre mi rostro, mientras veía en las negras nubes la forma de mi alma, esferas cristalinas fluían de mis ojos, en tanto, de aquel gris inmenso brotaban cantos de seres mitológicos que aletargaban mis sentidos.
Una estrella fugaz dibujó en el cielo aquel sendero que debía seguir, anhelando cada vez más poder hallar la paz que mi corazón tanto ha buscado y que hallar nunca ha podido. Sentimientos que apretados en mi pecho dificultan la respiración y anestesian el cerebro.
Con desaliño me interno en ese gigante indomable, en el que vislumbro siluetas plateadas y se elevan efímeras montañas, besando los bancos de arena que ahora veo lejanos. En medio de ese mundo oscuro, entretenimiento del viento soy, partícula de vida que pronto se extinguirá, solo entonces dirijo mis ojos al cielo y veo nuevamente y por última vez aquella estrella.
Una estrella fugaz dibujó en el cielo aquel sendero que debía seguir, anhelando cada vez más poder hallar la paz que mi corazón tanto ha buscado y que hallar nunca ha podido. Sentimientos que apretados en mi pecho dificultan la respiración y anestesian el cerebro.
Con desaliño me interno en ese gigante indomable, en el que vislumbro siluetas plateadas y se elevan efímeras montañas, besando los bancos de arena que ahora veo lejanos. En medio de ese mundo oscuro, entretenimiento del viento soy, partícula de vida que pronto se extinguirá, solo entonces dirijo mis ojos al cielo y veo nuevamente y por última vez aquella estrella.





