Él tomó su mano y salieron de la habitación. Ella cantaba una estridente canción bajo la sedienta penumbra. Ellos reían y reían, y no hacían más que ello.
Llegaron, gritaron, saltaron, vomitaron y salieron.
Y yo, varado sobre el sofá, quizás dónde.
Llegaron, gritaron, saltaron, vomitaron y salieron.
Y yo, varado sobre el sofá, quizás dónde.





