Me abrazo a tu abrazo
Y ahogo mi dolor en ausencias,
Que son solamente mías;
Y entre tantas oscuridades
No encuentro ningún miedo.
Entonces muero entre los fuegos
Candentes de mi infierno,
Y me clavo los hielos punzantes
De mis nueve avernos;
Porque certero has estado
Con tu endeble, pero artera puñalada.
Tan justo, tan preciso la has clavado,
Que esta madre desmadrada
Ha quedado desgarrada…
María Elena Araujo©
María Elena Araujo©





