
Se juraron amor eterno, bajo el árbol de sus sueños.
Sellaron en el altar su compromiso en el cielo.
Respetarse, cuidarse, amarse. En las buenas y las malas
hasta que la muerte los separe .
Depositaron allí, la vida entera, la confianza.
Confiscaron las miradas, las caricias, los deseos...y un
corazón que latiese solo para ellos.
Pero el destino, ajeno, hizo olvidar en el tiempo las
palabras que alguna vez se dijeron.
Es tan cambiante la vida y tan distinto quererse...que,
cada día conviven con un extraño en su casa .
Por la noche se acuestan, se anestesian, fríos, incómodos,
acostumbrados a tironear de la tela, descosiéndose el
alma en pedazos, fingiendo ser felices de a ratos.
HUMO
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