Todo cabe en un suspiro.
La luna tiende a posarse
sobre este corazón de melancolía
mientras tú, surges en mis sábanas,
insinuantemente soñada,
como una plegaria
que, al fin, es escuchada,
como una flor que creía marchita.
Está noche vuelves
como retorna una cigüeña al campanario
y estamos en esa realidad
que nadie podrá quitarme,
mi sueño y nada más,
en mis sueños.
Carlos Gargallo (c)




