De entre mis desos
encuentro
un cuerpo erguido,
esperando
que posea cada rincón,
cada poro,
cada pequeña esencia
que de el desprenda.
Mis manos
se acercan como pequeñas
sombras que emanan ternura,
impaciencia
y torpeza.
Te poseo,
abrazandote,
lentamente
me acerco,
como un lobo observando su presa,
miro tu perfección,
tu soberanía.
Te beso,
hasta dejar un rastro
de mis leves besos
por todo tu cuerpo,
te deseo,
y cuanto más pruebo de tí,
más ansia se apodera de mí.
Cierro los ojos,
con los cuales
te tengo presa
y con el latir de las yemas de mis dedos
te sigo sintiendo.
Acarició tu piel,
como si de seda se tratara,
como si fuera agua
que fluye por instantes
y una vez se escurre,
desaparece,
te poseo.
Aunque bien mirado
no llego a entender
quien es el esclavo de quien,
pues yo anhelo tu cuerpo
y tú, sinceramente
eres la llama
de mis deseos
siempre eclipsando a quien la mire
poseyéndolo con su
baile embriagado
encuentro
un cuerpo erguido,
esperando
que posea cada rincón,
cada poro,
cada pequeña esencia
que de el desprenda.
Mis manos
se acercan como pequeñas
sombras que emanan ternura,
impaciencia
y torpeza.
Te poseo,
abrazandote,
lentamente
me acerco,
como un lobo observando su presa,
miro tu perfección,
tu soberanía.
Te beso,
hasta dejar un rastro
de mis leves besos
por todo tu cuerpo,
te deseo,
y cuanto más pruebo de tí,
más ansia se apodera de mí.
Cierro los ojos,
con los cuales
te tengo presa
y con el latir de las yemas de mis dedos
te sigo sintiendo.
Acarició tu piel,
como si de seda se tratara,
como si fuera agua
que fluye por instantes
y una vez se escurre,
desaparece,
te poseo.
Aunque bien mirado
no llego a entender
quien es el esclavo de quien,
pues yo anhelo tu cuerpo
y tú, sinceramente
eres la llama
de mis deseos
siempre eclipsando a quien la mire
poseyéndolo con su
baile embriagado
By Lan





