He perdido mi norte
y no encuentro mi azimut.
Mis tétricas penumbras
prismas iridiscentes
alumbran entre nenúfares,
filigranas de marfiles
fileteados en carmín.
Y un nácar que deslumbra
las sombras más umbrías,
mi brújula confunde
atalayas y zeniths.
He perdido el norte
y no encuentro mi azimut.
El zenith lo llevo clavado
en medio del cráneo.
Y voy cayendo sin remedio
hacia el fondo del nadir.
He perdido mi norte
y me estoy por morir.
María Elena Araujo©





