El fruto de la fresa,
me recuerda
lo ácida que eres según cuando,
las situaciones por las que paso
al estar a tu lado.
Cuando me la pongo en la boca
y trazo,
como si llevara pincel en mano,
trazando la perfección de tu
silueta,
tu cuerpo,
a veces dormido,
a veces excitado.
La manzana,
no es el fruto del pecado,
es la fresa
cuyas pepitas
rozan cada parte de tu piel
dejándola
con el vello erizado
y gemidos de placer
no dominado.
me recuerda
lo ácida que eres según cuando,
las situaciones por las que paso
al estar a tu lado.
Cuando me la pongo en la boca
y trazo,
como si llevara pincel en mano,
trazando la perfección de tu
silueta,
tu cuerpo,
a veces dormido,
a veces excitado.
La manzana,
no es el fruto del pecado,
es la fresa
cuyas pepitas
rozan cada parte de tu piel
dejándola
con el vello erizado
y gemidos de placer
no dominado.
By Lan





