Estoy entre dos mundos,
la ternura y la locura
y enfrente tan solo estas tú,
expectante, exhuberante
y ni tan siquiera puedo dormir,
sabiendo que en ti late
el amor, la pasión,
el desenfreno incontrolado
que me desboca sin saber que hacer.
Entre dos mundos,
en los que nadie es dueño,
en los que ni siquiera hay
rienda para dar vuelo a la imaginación.
Un mundo me permite ser
astronauta,
el otro una cobaya asustada
donde tiembla incluso con el roce
del viento en su pelaje blanco.
Palpitan mis neuronas al
pensar que estas
pendiente de todo lo que sucede,
entre dos abismos,
en los cuales me gustaría perderme,
caer en picado,
y poder bucear en lo más hondo de tu persona.
Pues no te engaño cuando digo que,
entre dos mundos me encuentro
y no tengo idea por la que empezar,
contemplo la belleza que
emana tu cuerpo,
insinuándoseme,
mirandome cual conejo espera
que el depredador pase de largo
sin ser visto.
la ternura y la locura
y enfrente tan solo estas tú,
expectante, exhuberante
y ni tan siquiera puedo dormir,
sabiendo que en ti late
el amor, la pasión,
el desenfreno incontrolado
que me desboca sin saber que hacer.
Entre dos mundos,
en los que nadie es dueño,
en los que ni siquiera hay
rienda para dar vuelo a la imaginación.
Un mundo me permite ser
astronauta,
el otro una cobaya asustada
donde tiembla incluso con el roce
del viento en su pelaje blanco.
Palpitan mis neuronas al
pensar que estas
pendiente de todo lo que sucede,
entre dos abismos,
en los cuales me gustaría perderme,
caer en picado,
y poder bucear en lo más hondo de tu persona.
Pues no te engaño cuando digo que,
entre dos mundos me encuentro
y no tengo idea por la que empezar,
contemplo la belleza que
emana tu cuerpo,
insinuándoseme,
mirandome cual conejo espera
que el depredador pase de largo
sin ser visto.
By Lan





