El faro pálido ya está deshabitado
y existe un amplio renglón de casuchas de roca
que se extiende en lo estéril del viento occidental.
Estás conmigo. Siento tu voz.
Van tres gaviotas que vigilan el abismo
y aquel pelícano plateado que de pronto se desploma,
se sumerge en el intenso esmeralda del mar.
Somos abrazo. No hay nadie más.
Todo es espuma que esparcida en el contorno
dibuja láminas de leche marina
donde la tarde se detiene a contemplar
el escarlata tibio y dulce del silencio.
Y desde entonces ha quedado suspendido,
como una sábana de lúpulo y marfil,
en mi retina la memoria de este bello acantilado
que es magnético y planeta enamorado de ti.
y existe un amplio renglón de casuchas de roca
que se extiende en lo estéril del viento occidental.
Estás conmigo. Siento tu voz.
Van tres gaviotas que vigilan el abismo
y aquel pelícano plateado que de pronto se desploma,
se sumerge en el intenso esmeralda del mar.
Somos abrazo. No hay nadie más.
Todo es espuma que esparcida en el contorno
dibuja láminas de leche marina
donde la tarde se detiene a contemplar
el escarlata tibio y dulce del silencio.
Y desde entonces ha quedado suspendido,
como una sábana de lúpulo y marfil,
en mi retina la memoria de este bello acantilado
que es magnético y planeta enamorado de ti.





