Viento huracanado, que enredas mi cabello a tu antojo
Mar de dudas, de corrientes y mareas,
Las entrañas de la tierra,
Rugen como leones,
Tormenta de rayos,
Descolgados como guirnaldas,
Del oscuro cielo,
Al son de tambores
Pasos lentos, acompasados y fúnebres,
De un nefasto despertar.
Al filo de la montaña,
Cuando ya no queda nada,
A lo lejos arde como el fuego,
el horizonte del amanecer.
Es entonces
Cuando escucho los latidos de tu corazón,
Y como si de magia se tratase,
O desde el mismísimo seno materno.
Todo se calma.
Y Comienzo a renacer de nuevo
en tí...
C.D.TAURO





