¡Yo digo que mañana siempre es más feliz!
El ingrato se asemeja mucho más al viento;
las miradas que hace rato nada más mordían,
se oscurecen: amanece y todo crece de nuevo.
La fragancia abandonada nos embriaga otra vez;
el influjo de su prisa nos da risa y llama
desde el centro de la cama, la impoluta preñez
que levanto, difumino, y ya veré mañana.
Día médico y ficticio, fraudulento y ranas
que se arrojan al pantano donde nunca más:
con la luz se va la furia y mi dulzura carga
vano polvo de la noche que jamás volverá.
¡Este sol que llega no es el que se acaba de ir!
Otra luna hay en su fuego, pluma y, luego, tambor
cuyo golpe de agua borra toda flora cicatriz:
cantanuncia que mañana viene mucho mejor.
El ingrato se asemeja mucho más al viento;
las miradas que hace rato nada más mordían,
se oscurecen: amanece y todo crece de nuevo.
La fragancia abandonada nos embriaga otra vez;
el influjo de su prisa nos da risa y llama
desde el centro de la cama, la impoluta preñez
que levanto, difumino, y ya veré mañana.
Día médico y ficticio, fraudulento y ranas
que se arrojan al pantano donde nunca más:
con la luz se va la furia y mi dulzura carga
vano polvo de la noche que jamás volverá.
¡Este sol que llega no es el que se acaba de ir!
Otra luna hay en su fuego, pluma y, luego, tambor
cuyo golpe de agua borra toda flora cicatriz:
cantanuncia que mañana viene mucho mejor.





