La venganza
Ese sentimiento que nos invade a muchos cuando sufrimos una afrenta, nos invaden las ganas de hacer al otro lo mismo que nos hizo, muchas veces la venganza se confunde con justicia, pero pocas veces va encaminada a eso.
De lo anterior surge el siguiente relato:
El joven viejo.
Román observaba la caja de Estafeta que tenía entre sus manos viejas y manchadas, ya sabía su contenido; una pistola, cartuchos y la carta que explicaba las razones de su extraño padecimiento.
Aunque parecía de ochenta años, Román apenas llegaba a los veintinueve. En los últimos cinco años, sin saber la razón y sin hallar una explicación médica, había envejecido progresivamente.
Al leer la carta supo que fue victima de un grupo de científicos expertos en alteraciones genéticas y él sin saberlo se había convertido en su ratón de laboratorio. Adjunto a la carta venía una foto del científico director del experimento, Román reconoció al hombre de la foto, era uno de los médicos que había estudiado su caso, uno de los que intentaron ayudarlo, o eso creyó él.
¿Por qué lo habían elegido a él? ¿Cuándo sucedió? ¿Por qué no recordaba nada de eso? se preguntaba. Pero la carta no proporcionaba esa información, sólo explicaba que la pistola y las balas que venían en la caja eran indetectables, y terminaba con la frase: véngate y de paso véngame a mí.
Al parecer el extraño de la carta había sufrido igual que él, tal vez ya estaba demasiado viejo como para poder vengarse el mismo, pero Román aun tenia fuerzas en su cuerpo, volvió a mirar la foto del hombre que le había robado su vida, le dio la vuelta a ésta para ver la dirección que estaba escrita atrás, sujeto la caja contra su pecho y salió de su casa.
Estacionó su viejo Volkswagen frente a la casa del científico, y esperó pacientemente a que saliera. Unas horas después salió de la casa el hombre que lo arruinó, iba acompañado de una niña —seguramente su hija— Román saco la pistola, estaba lo suficientemente cerca para poder atinarle, aún con su vista cansada. La niña que iba con el científico se le colgó de brazos a éste —se veían tan felices— El joven viejo dudó y el enemigo y la niña entraron de nuevo en la casa.
Tania esperaba a su padre afuera de la escuela, entre el barullo de los niños saliendo de clases, escucho que la llamaban, logro ver a un anciano sonriente que tenia una mano llena de globos, la pequeña lo saludo de lejos, el anciano le hizo señas para que fuera por uno de los globos, Tania se acerco a él y escucho un ¡bam! Fue lo último que escuchó.
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martes, 25 de noviembre de 2008
El joven viejo.
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